lunes, 22 de julio de 2013

Carta a un amigo homogay

Carta a un amigo sobre la homosexualidad
Escrito por Dr. John Wang, M.D.
El 9 de agosto de 2012

Estimado Ian:

Lamento mucho haber provocado esta reacción infeliz de ti. Te encuentro muy interesante y te debo una explicación.

Durante muchos años de mi vida, yo no creía que Dios existiera, y negué permitir que me socavara cualquier sistema de creencias. Y esto lo hice bien.

Cuando llegué a ser médico y me enfrenté con toda la plétora de enfermedades, se me ocurrió que los estados de enfermedades no suceden así no más—hay un intrincado patrón de un debilitamiento continuado de las estructuras internas de apoyo que preexistía antes de la última manifestación de la enfermedad. En otras palabras, el ambiente preexistente tenía que ser conducente al proceso de la enfermedad para que se produzca la enfermedad.

Esto me llevó a reflexionar sobre los sistemas y procesos, y cómo se integran. ¿Cómo todos estos sistemas complejos y modelos se ajustan? ¿Quién los organizó? ¿Fue una mera casualidad—de chiripa?

Realmente luché con esta pregunta durante años. Durante mi adolescencia, leí el Evangelio según San Juan, y al leer el primer versículo: “En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.” “¡Que basura!” yo concluí: pero estas palabras continuaba a resonarse en mi mente. Muchos meses más tarde, supe que “el verbo” se refería a Jesucristo.

¿Sabía usted, la mente china es muy independiente? Me rebelé de inmediato. Yo no quería ni necesitaba la religión. Yo no necesitaba que alguien me contara nada acerca de su concepto de Dios, incluso si lo hubiera. (Fue sólo mucho más tarde que me encontré con que todas las mentes, no sólo las mentes chinas, se rebelan naturalmente contra el concepto de Dios...).

Yo había leído y re-leído el evangelio según San Juan al menos cien veces, únicamente para aprender el inglés, y descarté el contenido religioso. Pero, en mi búsqueda de dominar el lenguaje inglés, me compré una copia de la versión de la Biblia (King James), aunque sólo porque me dijeron que todos los estudiosos del idioma inglés estudiaron la versión King James de la Biblia, ya que contenía algunos de los mejores ejemplos de inglés del Rey). Me concentré en el Nuevo Testamento, porque era más comprensible para mí que “la algarabía” del Antiguo Testamento.

Luego, un día, leí Colosenses 1:16-17: “porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él. Él es anterior a todas las cosas, que por medio de él forman un todo coherente [alternativa. ‘continúan existiendo’’].” En yuxtaposición con Juan 1:1, y con mi pregunta médica sobre la causalidad última de la enfermedad, empecé a ver un patrón, un diseño, un orden de cosas, una jerarquía, si se quiere.

La enfermedad no se ocurre por sí solo. Esta ocurre cuando los procesos vitales, que fueron diseñados para operar bien, salen mal; cuando las cosas ya no se integran, y cuando cruciales estructuras de apoyo o de la fábrica subyacente a la "totalidad," son degradadas o removidas.

Pocos médicos son partidarios de la homosexualidad, simplemente porque ellos se encuentran diariamente y cara a cara con las terribles consecuencias de este estilo de vida. Ellos ven la carnicería, el dolor y el sufrimiento asociados con este estilo de vida.

Vea usted, la homosexualidad es más que un estilo de vida—es una cultura. Independientemente de la personal perspectiva social, cultural o política, la homosexualidad no es simplemente un estilo de vida individual, es una rebelión contra las normas sociales, y las consecuencias son profundas, penetrantes y duraderas, que se extienden incluso por generaciones. 

Aparte de los gays, las personas que hablan más ruidosamente por los derechos homosexuales son los que en gran parte se ignoran el hecho de que muchos gays se encuentran atrapados en un estilo de vida degradante y sin salida, mientras que muchos otros están sufriendo en silencio físicamente a causa de enfermedades asociadas como el SIDA, clamidia, papiloma humano virus, gonorrea, sífilis, tuberculosis, trastornos autoinmunes y toda una panoplia de los cánceres que suelen paralizar, mutilar, e incluso eventualmente matan a sus víctimas.

La homosexualidad mata el alma mucho antes de matar el cuerpo. Todavía tengo que ver a un homosexual feliz, realizado y sano, que ha vivido una vida plena y satisfactoria durante los proverbiales tres veintenas y diez años. . .

Al contrario, puedo señalar a innumerables casos de frustración, tristeza, angustia y sufrimiento. . .

Espero, Ian, que comprenderás la postura “estúpida” que yo tomo. No se basa solamente en una perspectiva personal religiosa o social, sino que se basa en mi conocimiento y experiencia personal con este segmento desafortunado de la población.

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