jueves, 6 de noviembre de 2014

Pruebas elocuentes de que los gatos son violentos y una pésima mascota para un cristiano


Como ya hemos mencionado en otros artículos, a diferencia de todos los demás animales de la Tierra, los gatos son impuros y nacen con el pecado como algo natural. Desde el momento que vienen arañando desde el vientre de su madre, es obvio que un gato es un animal reprobable que representa las peores cualidades que la humanidad pueda imaginar: zánganos del bienestar social, pegajosos, llenos de gérmenes, desafiantes, ingratos y anti cristianos. Con tales cualidades descaradamente malas, es ilógico que cualquier persona en su sano juicio quiera ser dueño de un gato. 


Pero más allá de las simples realidades de la vida cotidiana por las cuales tener un gato es malo, existe autoridad bíblica histórica que demuestra que los gatos son malos y pueden provocar incluso la caída de una civilización. Los gatos son animales violentos y no son tan inteligentes como los perros. Son tramposos y feroces, si tienen la oportunidad arañarán su cara y es inevitable que orine en sus muebles. Los perros son buenos; son dóciles y amables, un verdadero compañero que va a esperar pacientemente hasta que el amo llegue al hogar para luego dar un paseo. (Se aplican excepciones)


Me sorprende que el día de hoy existan personas que aman a los gatos. Amar a un gato es como ir a una alcantarilla, tomarse un vaso de agua contaminada y adoptar una rata como mascota. Logrará una sensación explosiva en el intestino y sin duda una vida más corta. ¿Sabía usted que las personas que adoptan gatos, viven en promedio 13 años menos que aquellos que poseen un perro?


Incluso si todo esto no fuera suficiente, hay una cosa más que va en contra del espíritu cristiano. Los gatos son violentos. Son como Satanás, constantemente pavoneándose y distantes, sólo le dedican tiempo para tareas que redunden en su propio placer. La única diferencia entre un gato y la madre de los menores delincuentes de los asentamientos es el género y la especie, porque actúan de la misma manera. Si usted no quiere hacerse cargo con sus impuestos de las madres de 8 o 10 que abundan en los asentamientos, entonces ¿por qué se hace cargo de un gato?


En la siguiente galería de imágenes, proporciono una prueba irrefutable de que los gatos son sanguinarios, pequeñas bestias salvajes, y que los perros son mucho mejor mascota para la casa y para el alma.


Racismo:Estos dos gatos se supone que son hermano y hermana, sin embargo, puede observarlos en una pelea a muerte. Si presta atención estos gatos están mostrando racismo el uno contra el otro. Así es, los gatos son tan malos, que son racistas. Apuesto a que el negro trató de robar comida o agua de la gata blanca y al verse descubierto en su fechoría está tratando de usar sus músculos más grandes para dominar a la víctima.



Otra foto en la que vemos a los gatos de pelaje oscuro usar la violencia.
 


En los gatos se puede encontrar melanina que es también un factor que contribuye a la violencia (cuánta más melanina más violento el animal). En esta imagen, un gato africano salta al ataque. Usted puede ver la luz verde de Satanás que brilla desde sus oscuras cuencas oculares misteriosamente. Es una señal de que este gato está poseído por Satanás y el pobre gato blanco está aterrorizado. El gato negro va a arañar su cara y luego alimentarse de sus víceras.


Incluso los gatitos pequeños son violentos. Al igual que un mexicano, estos gatitos pueden saltar a alturas increíbles, incluso por encima de los árboles o muros con un solo salto antinatural. Algunos biólogos informan que un gato puede saltar hasta 6 metros de altura, un signo seguro de la presencia de Satanás. Estos gatitos se están atacando con la habilidad de un bebé asiático, lo que demuestra que el odio y el mal nace de forma natural directamente a su corazón.


Una vez más, se puede ver que los gatos negros y los blancos no se llevan bien. ¡Qué vergüenza que en pleno 2014, los gatos sigan siendo un animal tan primitivo que no no puedan ver más allá del color de la piel! Mientras que un perro no ve ninguna diferencia en el color de la piel, los gatos sí lo hacen.

Aquí vemos un gato judío pelirrojo que está siendo acosado por un gato negro. El gato negro intenta distraer la vista con una mano mientras con la otra lanza un vergonzoso golpe bajo.



Estos gatos son tan viejos que han perdido todo su pelaje, pero se puede observar ver que hierven con un odio fresco. Dos gatos negros están aleccionando a uno blanco. Esperemos que el fotógrafo arrojará sobre todos ellos Agua Bendita.


Otro gato judío está siendo asaltado por un gato callejero. El gato pelirrojo está haciendo su mejor esfuerzo para defenderse.



Usted puede ver en esta imagen cómo satanás trabaja de igual forma en los pandilleros y en los gatos. Estos felinos se pelean por una simple caja que ni siquiera les pertenece, al igual que los delincuentes se pelean por las calles donde antes ni siquiera se les permitía caminar.


Más pruebas de crueldad:






















Aquí están luchando para ver quién jugará el rol de dominante,  los gatos son la única criatura, además de los humanos en la que encontrará la homosexualidad como algo natural. El ganador probablemente llevará a cabo su celebración en una forma homosexual agresiva sobre la manta de algodón suave, al igual que lo hacen los gays luego del gimnasio.



Aquí vemos a un gato joven que es atacado y secuestrado por un gato adulto.

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