lunes, 25 de febrero de 2013

La masturbación adolecente




La masturbación es un problema serio que enfrentan las familias de hoy, pero la mayoría de los padres están demasiado avergonzados como para hablar del tema con sus hijos adolescentes. Preste atención a Colosenses 3:5: "Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;

Si los pecados de la lujuria, la codicia, los pensamientos impuros y la pornografía están abandonados y superados, la masturbación adolescente es un delito menor que puede ser tratado en la intimidad de su propia casa. Pero cuando esta práctica auto-indulgente se convierte en una adicción supone un verdadero problema de salud,  riesgos espirituales y también amenaza la seguridad en el trabajo y la productividad general de la economía.

Es vital que los padres prepararen personalmente a sus hijos para del paso de la adolescencia a la pubertad. Este puede ser un momento abrumador y aterrador para los niños. Sus cuerpos cambian de forma dolorosa e inesperada. 

Levítico 22:4 "Si un descendiente de Aarón padece de alguna enfermedad infecciosa en la piel, o de derrame seminal, deberá abstenerse de comer de las ofrendas sagradas, hasta que se purifique. Cualquiera que toque un objeto *contaminado por el contacto con un cadáver, o que tenga derrame de semen, o que toque algún animal u *hombre impuros, cualquiera que sea la impureza "

El peligro del que somos advertidos en este pasaje se ha demostrado por la ciencia médica contemporánea, no sólo con la propagación de enfermedades de transmisión sexual, sino también porque la masturbación está directamente conectada a las infecciones en las mujeres y el cáncer de próstata en hombres jóvenes (véase "La masturbación puede causar cáncer" ). En casos extremos, se ha llegado a escenarios tan terribles como la eyaculación retardada, trauma uretral y fractura de pene.

Sabiendo Onán que la descendencia no sería suya, cuando se llegaba a la mujer de su hermano vertía en tierra, para no dar descendencia a su hermano. Como desagradó a Dios lo que hacía, a él también le quitó la vida.

Vigilancia amorosa ¿Que debemos buscar?

Para ayudar a cambiar el rumbo de esta crisis, es importante que los padres y supervisores de trabajo sean capaces de detectar esta enfermedad crónica o incluso sólo un masturbador casual. La sabiduría materna siempre ha declarado que dormir demasiado a puertas cerradas, evitar el contacto ocular, las camas sucias , el miedo a la ropa interior limpia, humo y un penetrante olor a lejía en las sábanas de uno son todos signos negativos de la invasión de la masturbación. 

Un truco siempre efectivo es que usted presione la nariz contra el colchón de un hombre joven, inhale profundamente e (independientemente del olfato) diga, "esto huele a semen" 

Si el rostro del muchacho se pone rojo y se va de la habitación, la evidencia es clara.  Internet también hace que sea mucho más fácil para los padres identificar los hábitos de masturbación de un hijo. Para la salud y la seguridad, todos los adultos deberían leer el artículo "Proteger a Nuestros Niños" de las Asambleas Cristianas Internacionales sobre la supervisión del historial de navegación web de su hijo. Otra sugerencia útil es evitar laptops y mantener la computadora familiar en un espacio público como la sala de televisión donde se puede navegar por Internet vigilado de cerca. Para una buena discusión sobre el tema, lea el artículo Amber Cooper, "¿Está bien que mi hija cristiana se masturbe?"


¿Hay personas que tienen un instinto para detectar Masturbadores?

Hay personas que dicen que pueden identificar un masturbador con un solo vistazo. No es magia, sino observación humana sólida. Hasta una media hora después del acto, el rostro del agresor tiene varios signos reveladores. Los músculos faciales están mucho más relajados de lo que están normalmente, minimizando la profundidad de las arrugas y líneas finas. Por otro lado, las mejillas y la frente están hinchadas y de color rosa, por la circulación mayor. Hay pruebas de fatiga en todas partes, desde la mandíbula colgando bajo los ojos vidriosos. A esto se suma una culpa general o nerviosismo que se ve en los ojos y la postura. Es la contradicción aparente de estas características-físicamente relajado pero psicológicamente burbujeando con un vergonzoso secreto que es el mayor indicador de que alguien ha masturbado.

Las Tres Caras de un  Masturbador

Nervioso  -  Culpable  -  Orgulloso


Como Identificar a un Masturbador


Original en www.christwire.org



jueves, 21 de febrero de 2013

El caso Tania Ramirez - ¿Racismo o pelea entre borrachas?



El mandamiento más gende: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo más que a ti mismo


Lo que deberíamos preguntarnos antes que nada es que cosa buena puede suceder cuando se mezcla alcohol, vida profana, adoración a dioses africanos, cultura plancha, homosexuales?

Cualquiera deduciría sin demasiadas dudas que nada bueno. La gente que participó en este lamentable hecho, esta obviamente muy alejada de la vida de un buen cristiano, y por eso se vieron en esa situación. Espero que esta experiencia les sirva para recapacitar.

Ramírez debería de disculparse con los que asistieron a la marcha indignados por un ataque racista, cuando en los hechos la pelea fue por altanera y borracha, como se supo después. Es increíble como ha dado para hablar una pelea entre borrachas, teniendo como víctima a quien empezó todo junto con su amigo gay.

En otras palabras, no le pegaron por negra, le pegaron como le pegan a cualquier persona cuando se arma una discusión de borrachos afuera de un boliche. Esto de ninguna manera está bien, por el contrario está muy mal, pero lo que también está muy mal es que esta "afro" haga campaña buscando prensa por su color de piel y su complejo de inferioridad.

La verdad que esta mujer es una VERGÜENZA para todos.

Por el otro lado están las agresoras que son un poema. Cinco "planchas" de un asentamiento irregular (villa miseria) de Malvín. Con el condimento que una de las agresoras es madre de otra y salieron a emborracharse juntas (dónde quedo aquella madre abnegada al cuidado de sus hijos…).


Agresora arrepentida dice "no soy racista"

La sociedad "moderna" reniega de Dios, aplaude hasta con las orejas a favor de la homosexualidad, el aborto, la adopción de niños por parte de cualquiera y cualquier inmoralidad, porque simplemente "la sociedad cambió".

Es el cuanto del "carpe diem" vive el momento, se feliz, hace lo que quieras sin rendir cuentas a nadie ni pensar que con tus actos podes estar perjudicando a alguien más. Pero claro, cuando nos toca ser víctimas no nos gusta.

No habrá que volver a los viejos valores, al camino que nos enseño Dios. No es tan complicado, nos entrego muy pocas reglas que cualquiera puede seguir. Claro puede no resultar tan divertido como emborracharse, drogarse, masturbarse, acostarse con quien se te plazca no importando el sexo, ni siquiera importando si es un ser humano, ¿por qué no probar con perros o equinos?

 

miércoles, 20 de febrero de 2013

Historia de una pecadora. Primera parte.


Amigos, muchas gracias por sus mensajes. Vamos a publicar una historia de vida que nos fue enviada por correo. Esta es la historia de una chica que fue arrastrada a vivir la fantasía sexual de su marido.

Hay que estar alerta, la tentación y el demonio siempre están presentes.




Estaba confundida, David, mi marido no había querido explicarme en que iba a consistir aquello y yo tenía mis dudas sobre si realmente quería participar en el juego.

Llamamos a la puerta, no abría nadie, en mi mirada se reflejaban las mil dudas que, en aquel momento invadían mi cabeza, por unos momentos hice ademán de marcharme, David se apresuró a recordarme el acuerdo que habíamos alcanzado.

- No olvides que yo no te obligue a venir, pero ahora ya no estas a tiempo de echarte atrás, se que esta situación no es nada cómoda para ti, pero debes hacerlo por mí.

Por más que lo intenté no conseguí sonsacarle ningún detalle sobre lo que, estaba claro, era una de sus muchas fantasías sexuales. Otras veces ya había vivido situaciones parecidas, pero esta era la primera ocasión en que para hacer realidad sus sueños era necesario salir de casa.

Finalmente alguien abrió la puerta, era un chico joven y apuesto, vestía un elegante traje negro compuesto por americana y pantalones y rematado con una corbata también negra que resaltaba sobre la camisa de seda de un tono mas claro. Nos invitó a seguirle por un oscuro pasillo que conducía a un gran pórtico de madera.

- Esperen aquí un momento - Entró en la estancia contigua a través de la gran puerta... Pasaron cinco minutos, luego diez... el tiempo transcurría y mi marido y yo permanecíamos allí, en pié, esperando pacientemente... ninguno de los dos pronunció palabra alguna, el parecía estar demasiado ocupado disfrutando mentalmente de sus fantasías, yo no me atrevía a preguntar nada más a sabiendas también de que no iba a conseguir respuesta alguna por su parte.

La puerta volvió a abrirse, esta vez en su totalidad, una voz nos instó a entrar desde el interior de la habitación. Era un salón amplísimo, iluminado por potentes faros alógenos a falta de ventanas que permitieran el paso de los rayos solares, una cama, dos armarios y un sillón eran el único mobiliario existente que apenas cubría una pequeña parte de la sala.

- No me habías engañado Luís, tu mujer es preciosa. Ven aquí Ana, no seas tímida...

- Obedecí y me coloqué delante de él, era un hombre mayor, de unos cincuenta años y estaba medio recostado en el asiento, junto a él el chico que había abierto la puerta, ahora sin su elegante traje negro, estaba completamente desnudo y no pude evitar clavar mis ojos en su miembro, todavía flácido, que claramente había sido rasurado, dejando sólo los pelos de sus huevos

- Date la vuelta, quiero verte bien — Recorrió mi cuerpo con su mirada, notaba como no podía evitar
excitarse a pesar de que intentaba mantener una pose tranquila, yo tenía sólo 20 años aunque aparentaba como mucho 18 y estaba muy vistosa, así que por otra parte era lógica su excitación...

Se levantó y comenzó a acaricíarme los pechos, yo asustada busqué con la mirada a mi marido esperando una explicación, se limito a asentir con la cabeza. Continuó toqueteando mis tetas y sopesandolas al tiempo que observaba atentamente la silueta de mis pezones que podía entrever a través de mi blusa, blanca, casi transparente  y de mi sujetador.

Comenzó a desabrochar uno a uno los botones de la blusa, apretándola hacia ambos lados para dejarla caer resbalando por mis hombros. Intentó hacer lo mismo con la pollera, yo me retiré como protestando...

- ¡Mira putita! no se si tu marido te ha dicho para que estás aqui, pero si no lo ha hecho ya te lo cuento yo. David y tú serán míos mientras estén acá, eres mi esclava y vas a sufrir mucho durante tu estancia en mi casa como corresponde a una cierva como tú. Pero peor pasarás si no colaboras y pones de tu parte...

Continua..

lunes, 18 de febrero de 2013

Seamos sabios: temamos a Dios

Muchos seguidores me han consultado por correo, a que nos referimos cuando decimos que tenemos que ser temerosos de Dios. Para ser sincero la biblia lo dice a cada momento, debes ser sabio, seguir su palabra, ya sea en tus pensamientos como en tus palabras como en la obra que realices.

Es simple, si no sigues su palabra toda la ira será contra ti y morirás como faraón. Temerle, es respetarle, amarle sinceramente, cuando leas la biblia, pide: espíritu santo iluminame para entender tu palabra.



“El temor de Jehová es el comienzo de la sabiduría.” (PROVERBIOS 9:10.)

1.- HUBO un tiempo en el que decir que alguien temía a Dios era un halago. Hoy día, muchas personas consideran que temer a Dios es un concepto curioso. Sin embargo, les cuesta entender qué significa. Quizá razonen: “Si Dios es amor, ¿por qué hay que temerle?”. Solo conciben el temor como un sentimiento negativo, incluso paralizante. Sin embargo, el auténtico temor de Dios tiene un significado mucho más amplio y, como veremos, es más que una simple emoción.

2.- En la Biblia, el temor de Dios se presenta como un concepto positivo (Isaías 11:3). Es un sentimiento de profunda reverencia y respeto a Dios, un intenso deseo de no desagradarle (Salmo 115:11). Conlleva aceptar y seguir cuidadosamente las normas morales divinas; también implica querer hacer las cosas teniendo presente lo que es bueno o malo a los ojos de Jehová. Una obra de consulta define ese sano temor de esta manera: “Es una actitud fundamental para con Dios que lleva a comportarse sabiamente y a evitar cualquier forma de maldad”. Con toda razón, la Palabra de Dios nos dice: “El temor de Jehová es el comienzo de la sabiduría” (Proverbios 9:10).

3.- En realidad, el temor de Dios abarca una amplia gama de aspectos. No solo está enlazado con la sabiduría, sino también con el gozo, la paz, la prosperidad, la longevidad, la esperanza y la confianza (Salmo 2:11; Proverbios 1:7; 10:27; 14:26; 22:4; 23:17, 18; Hechos 9:31). Se relaciona estrechamente con la fe y el amor. De hecho, tiene que ver con toda faceta de nuestra relación con Dios y el semejante (Deuteronomio 10:12; Job 6:14; Hebreos 11:7). Incluye la profunda convicción de que nuestro Padre celestial se interesa por nosotros y está muy dispuesto a perdonar nuestras faltas (Salmo 130:4). Por lo tanto, los únicos que deben tenerle miedo a Dios son los malvados que no se arrepienten (Hebreos 10:26-31).

Aprendamos a temer a Dios.

Rey David



4.- Puesto que el temor de Dios es fundamental para tomar decisiones sabias y para contar con la bendición divina, ¿cómo podemos “aprend[er] a temer a Jehová”? (Deuteronomio 17:19.) En las Escrituras hallamos muchos ejemplos de hombres y mujeres que temieron a Dios, ejemplos que sirven “para nuestra instrucción” (Romanos 15:4). A fin de entender bien lo que significa temer a Dios, meditemos en la vida de uno de tales personajes: el rey David del antiguo Israel.

5.- A diferencia del primer rey de Israel, Saúl, a quien Dios rechazó por temer al pueblo y no a Él, David fue un hombre temeroso de Dios (1 Samuel 15:24-26). Así lo demuestran su vida y su estrecha relación con Jehová. Desde muy joven pastoreaba las ovejas de su padre, y las noches que pasó bajo las estrellas sin duda le enseñaron a temer a Jehová (1 Samuel 16:11). Aunque apenas pudo contemplar una pequeña parte de la inmensidad del universo, llegó a la conclusión correcta: Dios merece nuestro respeto y adoración. Más tarde escribió: “Cuando veo tus cielos, las obras de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has preparado, ¿qué es el hombre mortal para que lo tengas presente, y el hijo del hombre terrestre para que cuides de él?” (Salmo 8:3, 4).

6.- En efecto, David se sentía impresionado al comparar su propia pequeñez con los inmensos cielos estrellados. Pero en vez de atemorizarlo, este hecho lo impulsó a alabar a Jehová y decir: “Los cielos están declarando la gloria de Dios; y de la obra de sus manos la expansión está informando” (Salmo 19:1). Ese sentimiento de reverencia lo acercó más a Jehová y le infundió el deseo de aprender sus caminos perfectos y seguirlos. Imaginemos cómo se sentía cuando elevó esta canción a Jehová: “Tú eres grande y estás haciendo cosas maravillosas; tú eres Dios, tú solo. Instrúyeme, oh Jehová, acerca de tu camino. Andaré en tu verdad. Unifica mi corazón para que tema tu nombre” (Salmo 86:10, 11).

7.- Cuando los filisteos invadieron Israel, su imponente guerrero Goliat —de unos tres metros de altura— desafió a los israelitas. En esencia, les dijo: “¡Tráiganme un hombre que luche conmigo! Si él me gana, nosotros les serviremos” (1 Samuel 17:4-10). Saúl y todo su ejército se aterrorizaron, pero David no. Él sabía que es a Jehová a quien hay que temer, y no a ningún hombre, por poderoso que sea. David le dijo a Goliat: “Yo voy a ti con el nombre de Jehová de los ejércitos [...]. Y toda esta congregación sabrá que ni con espada ni con lanza salva Jehová, porque a Jehová pertenece la batalla”. Con su honda y una sola piedra —y, sobre todo, con la ayuda de Jehová—, David derribó al gigante (1 Samuel 17:45-47).

8.- Quizá nosotros estemos afrontando obstáculos o enemigos tan imponentes como los que afrontó David. ¿Qué podemos hacer? Podemos encararlos del mismo modo que David y otros fieles de la antigüedad: temiendo a Dios. Así es, el temor de Dios vence el temor al hombre. Nehemías, otro siervo fiel, dirigió esta exhortación a sus hermanos israelitas, quienes se veían hostigados por sus adversarios: “No tengan miedo a causa de ellos. Tengan presente a Jehová el Grande y el Inspirador de temor” (Nehemías 4:14). Con el apoyo divino, David, Nehemías y otros siervos de Jehová leales lograron cumplir su comisión. Y si tememos a Dios, nosotros también lo lograremos.

El temor de Dios nos ayuda a afrontar los problemas


Afrontando los problemas - David versus Goliat

9.- Después de que David mató a Goliat, Jehová le otorgó más victorias. Saúl, celoso, intentó asesinarlo, primero impulsivamente, luego con astucia, y por último con un ejército. Aunque Dios le había asegurado a David que lo haría rey, durante años este tuvo que huir, luchar y esperar hasta que Jehová le diera el trono. Y en todas estas circunstancias, siempre mostró que temía al Dios verdadero (1 Samuel 18:9, 11, 17; 24:2).

10.- En cierta ocasión, David se refugió en los dominios de Akís, rey de la ciudad filistea de Gat, la misma ciudad donde Goliat había nacido (1 Samuel 21:10-15). Entonces, los siervos del rey lo acusaron de ser un enemigo de la nación. ¿Qué hizo David en aquella peligrosa situación? Oró con fervor a Jehová (Salmo 56:1-4, 11-13). Para escapar, tuvo que fingir que estaba loco, pero él sabía que era Jehová quien lo había liberado al bendecir sus actos. Su confianza absoluta en Él demostró que verdaderamente era un hombre temeroso de Dios (Salmo 34:4-6, 9-11).

11.- Al igual que David, nosotros podemos demostrar que tememos a Dios. ¿De qué manera? Confiando en su promesa de ayudarnos cuando atravesamos dificultades. “Haz rodar sobre Jehová tu camino, y fíate de él, y él mismo obrará”, escribió David (Salmo 37:5). Ahora bien, eso no significa que en vez de hacer lo posible por resolver nuestros problemas, se los dejemos a Jehová para que él se encargue de ellos. Después de pedirle ayuda a Dios, David no se quedó cruzado de brazos. Más bien, empleó las capacidades físicas y mentales que Jehová le había dado y afrontó el problema. Sin embargo, sabía que el ser humano no puede depender únicamente de sus propias fuerzas. Y así es como nosotros debemos verlo. Una vez que hemos hecho todo lo que está a nuestro alcance, tenemos que dejar el resto en manos de Jehová. La verdad es que, muchas veces, lo único que podemos hacer es confiar en él. Entonces es cuando el temor de Dios se convierte en algo mucho más real para nosotros. Sin duda, estas sinceras palabras de David resultan muy alentadoras: “La intimidad con Dios pertenece a los que le temen” (Salmo 25:14).

12.- Por consiguiente, debemos tomar muy en serio nuestras oraciones y nuestra relación con Dios. Cuando acudimos a Jehová, hemos de “creer que él existe y que llega a ser remunerador de los que le buscan solícitamente” (Hebreos 11:6; Santiago 1:5-8). Y cuando nos ayude, debemos ‘mostrarnos agradecidos’, como aconsejó el apóstol Pablo (Colosenses 3:15, 17). Por ello, que nunca tengamos la actitud de ciertas personas, a las que un experimentado cristiano ungido describió así: “Para ellos, Dios es una especie de camarero celestial. Cuando necesitan algo, quieren que con un simple gesto de la mano, él acuda en su ayuda. Y una vez que obtienen lo que quieren, desean que se vaya”. Sin duda, esa actitud revela falta de temor a Dios.


Cuando el temor de Dios no guía nuestros pasos


Traslado del arca del pacto de Jerusalén

13.- David recibió la ayuda divina en momentos de angustia, y eso hizo que se profundizaran su temor a Jehová y su confianza en él (Salmo 31:22-24). Sin embargo, hubo tres ocasiones en particular en las que su temor de Dios se debilitó, lo que acarreó graves consecuencias. La primera fue cuando se trasladó el arca del pacto a Jerusalén. En lugar de llevarla sobre los hombros de los levitas —como la Ley de Dios estipulaba—, se utilizó un carruaje. Cuando Uzah, quien iba conduciéndolo, agarró el Arca para estabilizarla, murió en ese mismo instante por su “acto irreverente”. Es verdad que Uzah cometió un grave pecado, pero al fin y al cabo, el trágico suceso se produjo porque David no mostró el debido respeto a la Ley de Dios. Como vemos, temer a Dios significa hacer las cosas como él manda (2 Samuel 6:2-9; Números 4:15; 7:9).

14.- La segunda ocasión fue cuando Satanás lo incitó a contar a los soldados israelitas (1 Crónicas 21:1). Al hacerlo, David evidenció que su temor a Dios se había debilitado, y su acción provocó la muerte de 70.000 personas. Aunque se arrepintió ante Dios, tanto él como el pueblo sufrieron amargas consecuencias (2 Samuel 24:1-16).

15.- Una tercera pérdida temporal de su temor a Dios llevó a David a tener relaciones inmorales con Bat-seba, la esposa de Urías. Él sabía que cometer adulterio, o siquiera desear la esposa de otro hombre, constituía un pecado (Éxodo 20:14, 17). El problema comenzó cuando David vio a Bat-seba bañándose. El temor de Dios debería haberlo impulsado a apartar inmediatamente la vista y pensar en otra cosa. En cambio, parece que “sigu[ió] mirando” hasta que su pasión fue más intensa que su temor a Dios (Mateo 5:28; 2 Samuel 11:1-4). Perdió de vista que Jehová debía estar presente en todo aspecto de su vida (Salmo 139:1-7).

16.- Como resultado de su relación inmoral, David y Bat-seba tuvieron un hijo. Poco después, Jehová envió a su profeta Natán para enfrentar al rey con su pecado. Tras recobrar el juicio, David volvió a temer a Dios y se arrepintió. Le suplicó a Jehová que no lo abandonara ni le quitara su espíritu santo (Salmo 51:7, 11). Aunque Jehová lo perdonó y suavizó el castigo, no lo libró de sufrir las terribles consecuencias de sus actos. Su hijo murió, y la angustia y la desgracia acompañaron a su familia a partir de entonces. ¡Qué precio tan alto por no temer a Dios! (2 Samuel 12:10-14; 13:10-14; 15:14.)

17.- Hoy día, no temer a Dios en asuntos de índole moral también puede tener repercusiones graves y de largo alcance. Imaginemos cómo se sintió una mujer joven al enterarse de que su esposo cristiano le había sido infiel cuando estuvo trabajando en el extranjero. Abrumada por el dolor y la incredulidad, hundió el rostro entre sus manos y rompió a llorar. ¿Cuánto tiempo tendrá que pasar para que vuelva a respetar a su esposo y a confiar en él? Si verdaderamente tememos a Dios, nos libraremos de tan amargas consecuencias (1 Corintios 6:18).

El temor de Dios nos aleja del pecado


18.- Satanás está logrando que los valores morales de este mundo se desmoronen con rapidez. Su principal objetivo es corromper a los cristianos verdaderos, por lo que utiliza la ruta más directa para llegar a nuestra mente y corazón: a través de los sentidos, sobre todo la vista y el oído (Efesios 4:17-19). Por eso, ¿cómo reaccionará usted cuando, sin esperarlo, se tope con imágenes, palabras o personas inmorales?

19.- Pensemos en Andrés, un anciano cristiano que es padre de familia y trabaja como médico en Europa. Cuando estaba de guardia toda la noche en el hospital, algunas compañeras lo invitaban a acostarse con ellas dejándole en su almohada notas con corazones dibujados. Pero Andrés rechazó de plano tales proposiciones. Lo que es más, cambió de trabajo para alejarse de ese ambiente inmoral. En efecto, su temor de Dios lo impulsó a actuar sabiamente. Y como resultado, obtuvo muchas bendiciones, pues hoy sirve a tiempo parcial en la sucursal de los testigos de Jehová de su país.

20.- Cuando alguien se recrea en malos pensamientos, llega a un estado mental en el que está dispuesto a tirar por la borda su valiosísima relación con Jehová a fin de obtener algo a lo que no tiene derecho (Santiago 1:14, 15). Por el contrario, si tememos a Jehová, nos mantendremos apartados y hasta nos alejaremos de las personas, lugares, actividades y diversiones que puedan hacernos bajar la guardia en sentido moral (Proverbios 22:3). Puede que pasemos vergüenza o tengamos que hacer algún sacrificio, pero eso no es nada en comparación con perder el favor de Dios (Mateo 5:29, 30). Desde luego, temer a Jehová también significa no exponerse adrede a ningún tipo de inmoralidad, como la pornografía en todas sus formas. Más bien, debemos hacer que nuestros ojos “pasen adelante para que no vean lo que es inútil”. Si así lo hacemos, podemos estar seguros de que Jehová ‘nos conservará vivos’ y nos dará todo lo que en verdad necesitemos (Salmo 84:11; 119:37).

21.- No cabe duda: dejar que el temor de Dios guíe nuestros pasos es siempre lo más sabio. Y también es lo que nos hace verdaderamente felices (Salmo 34:9).

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