Entrevista a María Sigma sobre el Purgatorio



Entrevista realizada por Sor Enmanuel a María Sigma plasmada en el libro titulado “El Maravilloso Secreto de las Almas del Purgatorio”



Algunos extractos de la entrevista:

María ¿Puedes contarnos como fuiste visitada, por primera vez, por un Alma del Purgatorio?
Sí, fue en el año 1940, de noche, a las 3 o 4 de la madrugada. Oí a alguno que iba y venía en mi cuarto. Esto me despertó. Miré para ver quien pudiese haber entrado en mi cuarto.

¿Tuviste miedo?
No, yo no soy por nada miedosa. Cuando yo era pequeña mi madre decía que era una niña del todo especial, porque nunca tenía miedo.

¿Y entonces, esa noche? ¡Cuéntanos!
Oh, vi que era un extraño. Iba y venía lentamente. Le pregunté en tono severo: “¿Cómo has entrado aquí? ¿Qué has perdido?” Pero el continuaba caminando en mi cuarto, de aquí para allá, como si nada pasara. Entonces le volví a preguntar: “¿Qué haces?”. Y puesto que continuaba a no querer responderme, me levanté de un salto para aferrarle, pero no toqué más que el aire y el hombre había desaparecido… Entonces regresé a la cama y de nuevo comencé a sentir que iba y que venía.

Me preguntaba porqué veía allí a ese hombre y porqué no podía agarrarlo. Me levanté de nuevo para asirlo y para hacer que desistiese de caminar.

Nuevamente me topé con la nada. Quedé perpleja. Volví a acostarme. No volvió otra vez, pero aquella noche no conseguí adormecerme.

Al día siguiente, después de la Misa, fui a ver a mi director espiritual y le conté lo sucedido.
El me dijo: “Si todo eso recomienza, no preguntes “¿Quién eres?”, sino “¿Qué quieres de mí?”.

La noche siguiente el hombre regresó. Era el mismo y yo le pregunté: “¿Qué quieres de mí?”
Me respondió: “Haz de mandar a celebrar tres Misas por mí y yo seré liberado”. Entonces comprendí que era un Alma del Purgatorio.

Mi padre espiritual me lo confirmó. Me aconsejó de no rechazar jamás a las Almas del Purgatorio y de acoger con generosidad sus pedidos.

Sor Emmanuel y María Simma

¿Y que te piden esas Almas?
Muchas piden de hacer celebrar Misas y de asistir a esas Misas; piden recitar Rosarios y también de hacer el Vía Crucis.

María, ¿las Almas del Purgatorio prueban alegría y esperanza en medio de sus sufrimientos?
Sí, ningún alma quisiera volver del Purgatorio a la Tierra, porque ellas ya tienen un conocimiento de Dios infinitamente superior al nuestro y no podrían decidirse nunca más a regresar a las tinieblas de este mundo.

María, ¿puedes decirme cual es el papel de la Virgen con respecto a las Almas del Purgatorio?
Sí, viene frecuentemente para consolarlas y decirles que han hecho bien tantas cosas y les da coraje.

¿Hay días especiales en los cuales ella los libera?
Sí, sobretodo el día de la Navidad, el día de todos los Santos, el Viernes Santo; las libera también el día de la Asunción y la Ascensión de Jesús.

Pero María, ¿por qué se va al Purgatorio? ¿Cuáles son los pecados que conducen con frecuencia a las Almas al Purgatorio?
Son los pecados contra la caridad, contra el amor hacia el prójimo, la dureza de corazón, la hostilidad, la calumnia; sí, todas estas cosas. Sé que la maldición y la calumnia se cuentan entre las culpas mas graves que necesitan una larga purificación.

Entonces María.¿Puedes decirnos quienes son los que tienen mayores posibilidades de ir directamente al Paraíso?
Son aquellos que tienen un corazón bueno, un corazón bueno hacia todos. La caridad cubre una multitud de pecados.

Y ¿Cuáles son los medios que podemos emplear sobre la tierra para evitar el Purgatorio e ir directamente al Paraíso?
Debemos hacer mucho por las Almas del Purgatorio, porque son ellas quienes, a su vez, nos ayudan. Hay que tener mucha humildad: ésta es el arma más grande contra el Maligno. La humildad elimina el mal.

María, ¿Podrías decirnos cuales son los medios más eficaces para facilitar la liberación de las almas del Purgatorio?
El medio más eficaz es la Misa.
Otra ayuda muy recomendad por las almas del Purgatorio es el rezo del Rosario, en especial el Rosario por los difuntos. Sugiero también las Oraciones de Santa Brígida que son muy recomendadas por las Almas del Purgatorio. Me permito agregar una aclaratoria importante. Las almas del Purgatorio no pueden hacer nada por si mismas. Son del todo impotentes y si los vivos no hacen nada por ellas son del todo abandonadas.

María Simma (1915-2004)


María, tu fuiste invitada, muchas veces, a sufrir por las almas del Purgatorio para ser liberadas ¿Puedes decirnos que has vivido y probado en esos momentos?
La primera vez un alma me preguntó si quería sufrir tres horas en mi cuerpo por ella, y agregó que luego yo podría retomar mi trabajo. Yo me dije: “Si es solo por tres horas quiero aceptar”. Esas tres horas me parecieron que duraron como tres días, tan terribles eran los sufrimientos. Pero al final miré el reloj y vi que habían pasado solo tres horas. El alma luego me dijo que, habiendo aceptado sufrir con amor esas tres horas le había ahorrado veinte años de Purgatorio.

María, ¿El diablo tiene el poder de atacarnos en el instante de nuestra muerte?
Sí.

Y cuando alguno sabe que pronto ha de morir, según tu parecer. ¿Cuál es la mejor preparación que pueda hacer?
Abandonarse totalmente al Señor, ofrecer todo su sufrimiento, ser feliz de tenerlo a Dios.

¿Cómo hay que comportarse ante quien está a punto de morir? ¿Qué es lo mejor que se puede hacer por el?
Orar mucho y prepararlo a bien morir. Se le debe decir la verdad. Hacer todo lo posible para que sea confortado con los auxilios religiosos.

María, ¿Qué consejos darás a quien quisiera hacerse santo ya en esta tierra?
Ser humildísimo. No debe ocuparse de si mismo. Debe huir del orgullo que es la trampa más peligrosa que tiende el maligno.

¿Te han visitado almas que, en vida, practicaran perversiones sexuales?
Las que he conocido deben sufrir mucho para purificarse. En todas las perversiones está presente la obra del maligno. En modo particular la homosexualidad.

¿Qué consejo darías a todas esas personas que son tentadas por la homosexualidad?
Les diría que rezaran, rezar mucho, para tener la fuerza de alejarse. Sobre todo hay que orar al Arcángel san Miguel, pues es el, por excelencia, quien combate contra el maligno.

María, ¿Hay niños en el Purgatorio?
Si, pero para ellos el Purgatorio no es ni muy largo ni muy penoso porque a ellos les falta el pleno discernimiento. La mas joven que vino a mi fue una niña de 4 años que estaba ahí porque había recibido de sus padres como regalo de navidad una muñeca. Tenía una hermana melliza que también había recibido una muñeca. Y he aquí que esa niñita había roto su muñeca y entonces, a escondidas, sabiendo que nadie la veía, fue a poner esa muñeca rota en lugar de la de su hermana, y a hacer así el cambio, sabiendo en su corazoncito, que habría ocasionado muchísimo dolor, se daba cuenta de que era un engaño y una injusticia. Por esa causa pasó por el Purgatorio.

María, ¿Existe algún reconocimiento oficial de la Iglesia con respecto al carisma que ejerces hacia las almas del Purgatorio?
Mi Obispo me ha dicho que hasta que no haya errores teológicos debo continuar. Mi párroco que es al mismo tiempo mi guía espiritual confirma también el estas cosas.

María ¿Hay Sacerdotes en el Purgatorio?
(Aquí veo que María alza los ojos al Cielo como para decir ¡Ay de mí!)
Si, hay muchos. Esos no han colaborado para tener respeto por la Eucaristía y entonces toda la Fe sufre. Con frecuencia están el Purgatorio por haber descuidado la Oración y su fe ha disminuido, pero es también cierto que muchos de ellos han ido directamente al Cielo. Un encuentro inolvidable para mí fue aquel con un Sacerdote cuya mano derecha era negra. Le pregunté la causa y me dijo: “Hubiera tenido que bendecir mas”. “Di a todos los Sacerdotes que encuentres que deben bendecir mucho mas, ellos pueden dar numerosas bendiciones y conjurarían las fuerzas del mal”

Ahora te ruego acláranos. ¿Existe una diferencia entre lo que tu vives con las almas de los difuntos y el espiritismo?
No es lícito llamar a los muertos. Yo no busco su venida. Vienen por si solas con el permiso de Dios. En el espiritismo en cambio, se evoca a los espíritus, fingiendo ser el alma de ese o aquel.