miércoles, 20 de febrero de 2013

Historia de una pecadora. Primera parte.


Amigos, muchas gracias por sus mensajes. Vamos a publicar una historia de vida que nos fue enviada por correo. Esta es la historia de una chica que fue arrastrada a vivir la fantasía sexual de su marido.

Hay que estar alerta, la tentación y el demonio siempre están presentes.




Estaba confundida, David, mi marido no había querido explicarme en que iba a consistir aquello y yo tenía mis dudas sobre si realmente quería participar en el juego.

Llamamos a la puerta, no abría nadie, en mi mirada se reflejaban las mil dudas que, en aquel momento invadían mi cabeza, por unos momentos hice ademán de marcharme, David se apresuró a recordarme el acuerdo que habíamos alcanzado.

- No olvides que yo no te obligue a venir, pero ahora ya no estas a tiempo de echarte atrás, se que esta situación no es nada cómoda para ti, pero debes hacerlo por mí.

Por más que lo intenté no conseguí sonsacarle ningún detalle sobre lo que, estaba claro, era una de sus muchas fantasías sexuales. Otras veces ya había vivido situaciones parecidas, pero esta era la primera ocasión en que para hacer realidad sus sueños era necesario salir de casa.

Finalmente alguien abrió la puerta, era un chico joven y apuesto, vestía un elegante traje negro compuesto por americana y pantalones y rematado con una corbata también negra que resaltaba sobre la camisa de seda de un tono mas claro. Nos invitó a seguirle por un oscuro pasillo que conducía a un gran pórtico de madera.

- Esperen aquí un momento - Entró en la estancia contigua a través de la gran puerta... Pasaron cinco minutos, luego diez... el tiempo transcurría y mi marido y yo permanecíamos allí, en pié, esperando pacientemente... ninguno de los dos pronunció palabra alguna, el parecía estar demasiado ocupado disfrutando mentalmente de sus fantasías, yo no me atrevía a preguntar nada más a sabiendas también de que no iba a conseguir respuesta alguna por su parte.

La puerta volvió a abrirse, esta vez en su totalidad, una voz nos instó a entrar desde el interior de la habitación. Era un salón amplísimo, iluminado por potentes faros alógenos a falta de ventanas que permitieran el paso de los rayos solares, una cama, dos armarios y un sillón eran el único mobiliario existente que apenas cubría una pequeña parte de la sala.

- No me habías engañado Luís, tu mujer es preciosa. Ven aquí Ana, no seas tímida...

- Obedecí y me coloqué delante de él, era un hombre mayor, de unos cincuenta años y estaba medio recostado en el asiento, junto a él el chico que había abierto la puerta, ahora sin su elegante traje negro, estaba completamente desnudo y no pude evitar clavar mis ojos en su miembro, todavía flácido, que claramente había sido rasurado, dejando sólo los pelos de sus huevos

- Date la vuelta, quiero verte bien — Recorrió mi cuerpo con su mirada, notaba como no podía evitar
excitarse a pesar de que intentaba mantener una pose tranquila, yo tenía sólo 20 años aunque aparentaba como mucho 18 y estaba muy vistosa, así que por otra parte era lógica su excitación...

Se levantó y comenzó a acaricíarme los pechos, yo asustada busqué con la mirada a mi marido esperando una explicación, se limito a asentir con la cabeza. Continuó toqueteando mis tetas y sopesandolas al tiempo que observaba atentamente la silueta de mis pezones que podía entrever a través de mi blusa, blanca, casi transparente  y de mi sujetador.

Comenzó a desabrochar uno a uno los botones de la blusa, apretándola hacia ambos lados para dejarla caer resbalando por mis hombros. Intentó hacer lo mismo con la pollera, yo me retiré como protestando...

- ¡Mira putita! no se si tu marido te ha dicho para que estás aqui, pero si no lo ha hecho ya te lo cuento yo. David y tú serán míos mientras estén acá, eres mi esclava y vas a sufrir mucho durante tu estancia en mi casa como corresponde a una cierva como tú. Pero peor pasarás si no colaboras y pones de tu parte...

Continua..

Divertirse es un pecado. La ciencia lo confirma.

La ciencia lo confirma: la diversión es una forma de anestesia auto administrada, ya que permite a una persona generar endorfinas en...