martes, 4 de junio de 2013

¿Estas preparado para entrar al cielo? Responde este cuestionario y compruébalo.

A todos nos llegará la hora de rendir cuentas

Hermanos míos, casi todos hemos oído historias reales de personas que mueren o que han estado en períodos muy graves de salud, en coma o en estados inconscientes y que luego que se recuperan hablan de sus experiencias en el transito hacia la eternidad. 

Debido a esa experiencia cambian de vida e inducen a otros a portarse bien.
 

Recuerden lo que dijo Nuestro Señor Jesucristo: “Den frutos y frutos en abundancia”.
 

Si mueres en este momento ¿cuales son los frutos con los cuales te presentaras ante el Señor? Y si de verdad los tienes ¿crees que son suficientes?

Imagínate que este es un examen de los que hacen en la escuela: Contesta con sinceridad a estas preguntas:


1.- ¿Has cumplido los mandamientos? ¿todos? ¿O eres de los que cree que los mandamientos son solo dos y a lo mejor te dices: yo no he robado ni he matado? (Mandamiento 6: No consentirás pensamientos ni deseos impuros).

2.- ¿Has amado a Dios sobre todas las cosas? ¿Mas que a tu mamá, mas que a tus hijos, mas que a tu pareja?

3.- ¿Santificas las fiestas asistiendo a la Santa Misa?

4.- ¿Honras a tu Padre y a tu Madre? ¿Les hablas en tono amable? ¿Colaboras con ellos económicamente para su alivio y manutención? ¿o eres de los hijos que les causa siempre dolores de cabeza? ¿Le demuestras cariño a tus dos padres? ¿Los besas por las noches y le pides la bendición?

5.- ¿No has robado ni siquiera cosas pequeñas? ¿O eres de los que cree que este mandamiento se refiere a robar solo grandes cantidades? (Artículos de oficina también cuentan como robo).

6.- ¿Has visitado a algún amigo enfermo? ¿Lo confortas y le das buenos consejos?

7.- ¿Colaboras con los pobres? ¿Visitas hogares de ancianos y les llevas unas galleticas?



Todavía faltan muchas preguntas pero creo que con estas te puedes haber dado cuenta del estado de tu alma.
 




Por los frutos que te van a preguntar no son precisamente de posesiones, ni de títulos académicos obtenidos, ni de buenos negocios, ni de otros éxitos. Aparte de si has cumplido a cabalidad los mandamientos, Dios va a preguntarte por los frutos de amor que has realizado a tu prójimo.
 

¿Has ayudado a tus hermanos de la calle? ¿Has siquiera orado por ellos?
 

No te creas bueno si no has hecho cosas buenas. No seas un cristiano mediocre. Avanza en el amor hacia tus hermanos y comienza a ahorrar para el cielo haciendo obras buenas aquí en la tierra.

¿Acaso crees que porque ayudaste a una persona hace ya tiempo con eso es suficiente? El ahorro en el cielo es parecido al de los bancos. Mientras mas agregues mayor será tu tesoro.
 

La historia de la vieja chismosa es real. El buen Dios le dio otra oportunidad al ver que había pasado por esta vida sin dar frutos. Pero esto se le concede a muy pocas personas. ¿Que dirás tu cuando te toque la hora de presentarte ante el Señor y El te diga: Muéstrame tus frutos?
 

Ojala que cuando nos toque irnos a la presencia del Señor podamos mostrar muchos buenos frutos.