miércoles, 29 de enero de 2014

¿Es tu esposo un adicto al "perreo"?


¿Su marido a veces parece un poco sudoroso en la frente cuando usted llegua a su casa temprano o tal vez lo nota demasiado ansioso por quedarse en casa y cocinar, mientras que usted va de visita a la casa de su madre? Tal vez su interés es sólo una excusa velada para encontrar tiempo para perfeccionar en secreto las habilidades de su parte trasera y entrar en el camino a la homosexualidad.


Amigos, en el día de hoy recibi por el Facebook oficial de nuestra congregación un mensaje que me preocupó muchísimo. En el mismo Alejandra Albarellos, una fiel seguidora de quien no deré más datos para proteger su intimidad me escribió lo siguiente:

...Además de saludarlo quisiera que opine sobre el uso de la Sunga: tengo un familiar muy querido que las usa y temo que termine en el oscuro si sigue con esas insinuaciones en público...

Si bien no aclara en el mensaje a qué familiar se refiere yo asumiré que es su esposo. Inmediatamente supe lo que sucedía: hay una nueva cultura  secreta dentro de la homosexualidad llamada "Perreo"  y en toda América los hombres, incluso los más respetados abogados o piadosos pastores de iglesia, están siendo tentados a probar este estilo de vida.

La manía por esta danza en realidad comenzó en Brasil, pero rápidamente se trasladó al resto de América vis-à-vis por chaperos importados como sucede verano tras verano. El fenómeno consiste en que un hombre vistiendo una diminuta sunga tipo Speedo super adherida al cuerpo  realice convulsiones rítmicas de su parte trasera para tentar a los espectadores. Cuanto más apretada sea la sunga y más pronunciados los movimientos del baile, más podrán exponer sus 'bienes traseros' y causar tentaciones hasta ese momento desconocidas para el espectador.

La siguiente estadística romperá los corazones de algunas mujeres, pero informes recientes de la Human First Society indican que más del 87% de los hombres de entre 18 y 55 sabe lo que significa perrear, y de ese número más del 90% confesó haber perreado para un compañero de trabajo, compañero de clase o incluso a su cuñado.

Una cámara oculta publicada hace poco tiempo y perteneciente a una oficina corporativa de élite en Nueva York encontró que varios hombres muy respetados perreaban al ritmo de la música clásica. Los hombres han contratado  una empresa de relaciones públicas para tratar de hacer pasar el video  como algo empresarial, pero laverdad es que fueron capturados perreando y han engañado y traicionado a sus esposas.



Un firme y bien redondeado trasero y la preferencia de los calzoncillos slip justos sobre los bóxers más sueltos son signos muy claros de que su marido esta perreando.

Si encuentra que su marido pasa demasiado tiempo en el gimnasio y encuentra excusas para pasar demasiado rato con sus amigos mientras usa jeans o pantalones cortos que complementan su trabajada figura, una vez más probablemente se trata de adicto al perreo.

Una vez que su marido cae en el perreo, hay una muy alta probabilidad de que va a ir a por más experimentando con la homosexualidad interna (el perreo es una forma externa de homosexualidad). Si este es el caso, no hay mucho que usted pueda hacer mientras él explora y decide unilateralmente si va a ser gay en secreto.

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