martes, 19 de agosto de 2014

La mujer gana menos por su trabajo y esto es justo. Explico por qué.



El hecho de que a las mujeres se les paga, en promedio, 17 a 23% menos que a los hombres por el mismo trabajo es innegable. Si bien esta conclusión es una verdad aritmética, la interpretación de por qué sucede esto está plagada de mentiras y verdades a medias. Más allá de los gritos de "discriminación" es difícil entender por qué existe una brecha de ingresos entre géneros.

La sabiduría convencional dicta a través de los medios de comunicación liberales que las brechas salariales son creadas por hombres poderosos impulsados ​​por algun enigmático cromosoma imperativo. Las mujeres son retratadas como estúpidas indefensas, siempre esclavizadas por las fuerzas machistas. Esta es una explicación que algunos consideramos de mal gusto. Aceptar este paradigma que nos tratan de imponer significa abandonar toda razón. Es el deber de todos dar un paso atrás y ver este tema desde una perspectiva nueva, menos emotiva.

Las mujeres son diabólicas. Desde la creación de la mujer de la costilla de Adán, ésta se ha pronunciado sobre el hombre. Con su pelo perfumado con aroma dulce y una seductora sonrisa consigue sin esfuerzo conquistar la confianza de un hombre, para luego ofrecerle los frutos a los que nos tienen acostumbrados desde la época de Eva: angustia y desprecio.

La brecha salarial entre mujeres con experiencia y empleo similar.
El fundamento de las mujeres para reclamar que se les paga menos es el hecho de que, en promedio, por cada U$S 1.00 pagados a un hombre por una tarea, se le paga 77 centavos a una mujer por la misma tarea. Ésta es una declaración general de promedios, no una verdad absoluta para cada mujer. De hecho, algunas mujeres consiguen dólar por dólar el mismo salario que los hombres. Otras mujeres incluso ganan más dinero que sus contrapartes masculinas en la misma posición. Uno debe preguntarse entonces por qué algunas mujeres están pasando por alto con éxito esta brecha salarial de género en tanto otras no lo logran. Ensayaremos algunas respuestas.


Las mujeres gordas ganan menos dinero.
Un diferencial de peso de 25 kilos se puede traducir en una brecha anual U$S 15.000 en el salario entre mujeres de experiencia y tipo de empleo similar en el mercado laboral actual. La adición de un par de sandías en una comparación de manzanas y naranjas no produce resultados veraces como cualquiera lo sabe. Sin embargo, estas mismas mujeres se sienten con derecho a pastar los campos verdes de la empresa.

Esto significa que, ceteris paribus, una mujer de peso promedio gana U$$ 389.300 menos a lo largo de una carrera de 25 años que una mujer que tiene 10 kilos por debajo del peso promedio."

Es interesante notar que en los hombres no se ve la misma la misma discriminación centrada en el peso. Un hombre que pesa 20 kilogramos más que un compañero de trabajo, con una estructura ósea y altura similar, puede llegar a ganar casi el mismo salario. Con todas las variables iguales, el estudio es concluyente de que los hombres no discriminamos en base a peso. 

Debido a estas variaciones de sueldo por cuestiones de peso o incluso por el tamaño del busto, parece que la razón de debatir que las desigualdades en la brecha salarial son por una cuestión de género no tiene sustento. En todo caso debería verse como algo positivo que se pague igual que a un hombre a una mujer que cuida su salud y por tanto está más delgada, en cambio la sabiduría convencional se aferra a la presunción de que el hombre es el responsable de esta situación. Las discrepancias salariales entre hombres y mujeres se deben a los prejuicios contra el género masculino y la discriminación.


¿Por qué los hombres soportamos mejor la discriminación salarial?
Los hombres están entrenados para ser discriminados por las mujeres. Los hombres nacen de la mujer. Desde el primer momento en que succionamos el pecho, estamos sometidos a la voluntad femenina. El primer corte de pelo, cuando los preciosos primeros rizos de cabello son cortado con tijeras, es una mujer la que nos dice que no debemos llorar mientras devastan nuestros gloriosos mechones de poder. El primer día de escuela, el niño es empujado a los brazos de mujeres extrañas que lo moldearán de niño a hombre. En el primer baile, se nos enseña que debemos pagar por el amor de una mujer con flores, zapatos apretados y fotos incómodas que nos atormentarán hasta la tumba.

Las mujeres nos seguirán durante toda la vida con corrales y cercas, usando etiquetas como novio, esposo, padre y líder espiritual. Muchos hombres prefieren la paz y la tranquilidad de un día de trabajo ya que pueden sentirse libres de la influencia femenina.

Las jefas mujeres no entienden la carga del hombre. Los hombres tienen pocos puertos seguros libres de la influencia femenina. El trabajo es el último bastión de la dignidad de los hombres. Una mujer como jefa es una barrera inexpugnable para escapar, al menos 10 horas al día, de un mundo de mujeres. Los hombres necesitan algo que puedan llamar suyo y pagar menos a las mujeres es sólo una manera pasiva un poco agresiva de cuidar su feudo.

La mujer trabaja menos "horas reales" que el hombre. En la mayoría de los países la mujer cuenta con un "día femenino" al mes que es remunerado Por lo tanto, de pagarse igual salario, en realidad se le estaría pagando más por hora efectivamente trabajada. Esto a lo largo de una carrera de 30 años (vida útil de la mujer), nos lleva a la asombrosa cifra de 2880 horas menos.  (8 hs/día femenino no trabajadas * 12 días femeninos al año * 30 años= 2880 horas).

Otras razones por las cuales es justo que las mujeres ganen menos que los hombres son las siguientes:

Las mujeres odian a otras mujeres, a los hombres y a casi todo el mundo, exepto a su gato. 

Las mujeres son menos prácticas y más emocionales que los hombres en las relaciones. 

Las mujeres rara vez traen algo bueno para almorzar que un hombre pueda "pedir prestado" de la heladera de la empresa. 

Las mujeres ejercen el dominio absoluto sobre la máquina de café comunitaria y conspiran contra cualquier desventurado hombre que se acerque a servirse un poco. 

Las prioridades de las mujeres no están alineadas con los compañeros de trabajo masculinos. 

Las mujeres no se definen por un único puesto de trabajo. 

Las mujeres son peligrosas con navajas

Las mujeres no son como los hombres. Tienen ataques mensuales de rabia desquiciada y distensión abdominal. 



A las mujeres les "falta confianza" en la negociación y sólo dicen lo que quieren. 

Las mujeres escogen sus batallas y rara vez se quedan sin municiones. 

Las mujeres son un peligro para la seguridad, sobre todo con polleras cortas. 

Las mujeres son como los gatos, pueden ser domesticados, pero se volverán salvajes en un abrir y cerrar de ojos. 


Mujeres llamarán amlas otras mujeres de la oficina primero si sobran masitas en la sala de conferencias. 

Las mujeres quieren baños limpios que funcionen correctamente.


Las mujeres no le dirán si tiene papel higiénico pegado a su zapato, sin embargo avisará a todas las demás mujeres de la oficina para vengan a mirarlo y reirse de usted. 

Las mujeres no entienden el dentido del humor del hombre y las emisiones de gases corporales naturales que a veces suceden misteriosamente en grupos masculinos. 

Las mujeres en la oficina suelen estar interesadas ​​en tonterías, por ejemplo si la alfombra combina con las cortinas. 

Las mujeres tienen más testosterona a medida que envejecen, mientras que los hombres la pierden.

Las mujeres pueden aumentar su posición económica con un marido o un amante. 

Las mujeres tienen habilidades de memoria especiales que desconciertan a los hombres. 

Las mujeres piensan que tienen razón la mayor parte del tiempo. Los hombres proporcionan evidencia. 

Las mujeres son indecisas. Ellas no pueden decidir si quieren seguir una carrera, ser una esposa o una madre. 

Las mujeres dominan a los hombres sin esfuerzo mental por medio de la confusión. 

Las mujeres pueden realizar varias tareas con mayor facilidad que los hombres. 

Las mujeres no se distraen mirando a los hombres. 

Las mujeres no son jugadores de equipo. 

Las mujeres no van a animar al equipo de fútbol 5 de la oficina con alegría.

Las mujeres se intrigan menos por los chismes dela  oficina que los hombres. 

Las mujeres pueden escuchar sin prestar atención a un hombre. 

Las mujeres sin maridos son buscadores de oro en una cacería humana. 

Las mujeres piensan demasiado acerca de sus uñas.  

Las mujeres que son  jefes no aprueban gastos de viáticos en los viajes  si el informe menciona "limpieza de ropa interior"'. 

Las jejas mujeres piensan que eres un alcohólico cuando faltas al trabajo los viernes y los lunes. 

Las jefas mujeres le dirán a un hombre lo que hizo mal haciendo que se sienta mal, lo que disminuye enormemente la productividad. 

 
A las mujeres jefas no les gusta que la llames desde el baño de hombres. 

Las mujeres jefas no aprueban su definición de discriminación sexual, porque eso significaría que usted debería ser el jefe. 

Las mujeres jefas tienen expectativas de rendimiento que hacen que un hombre se sienta importante.

Las mujeres jefas tienen poco interés en ser uno de la barra. 

Las mujeres jefas abusan del miedo y la intimidación. 

Las mujeres jefas son 85% menos propensas a ofrecer una segunda oportunidad si te encuentran viendo pornografía en la computadora de la compañía. 

Las mujeres quieren pagar menos a un hombre por el mismo trabajo. 

Las mujeres prefieren quejarse y crear el caos en la oficina que ser iguales.

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