lunes, 16 de marzo de 2015

La voluntad de Dios es que la mujer se quede en casa



Anoche Dios me habló y sus palabras fueron claras. Yo dormía cuando escuche su llamado. Estaba preocupado y quería que hablara sobre algo muy importante a los fieles de mi congregación. El rol de la mujer en la casa.


Pero para poder hablar del papel que la Biblia reserva para la mujer es importante entender el origen.  La palabra latina "fe-minus" designa, desde épocas medievales a la mujer: "la que tiene una fe menor". Ha sido nuestra tarea, como sociedad, la de mantener la imagen de la mujer como un ente inferior debido a que fue creada con poca fuerza de voluntad. El ejemplo mas contundente de esto es la expulsión del paraíso de Eva dejando huella de su minusvalía espiritual en la palabra. El español, conserva sus fidelidades con el pasado: "femenina" incluye a "minus", menos; y a menor: "infante". "Fe menina": fe de niña, de imberbe, sin criterio de adulto.


Durante demasiado tiempo, los hombres hemos sido el tejido moral de la sociedad occidental capitalista y cristiana, hemos estado siempre en el extremo receptor de un eje social muy largo. El salario del hombre, fue durante años más que suficiente para mantener el hogar, la mujer cumplía su papel en la casa y todos eramos felices.


Como usted sabe, amigo, lo que digo es cierto. Debe haber igualdad de derechos en la relación entre el hombre y la mujer. No muchos argumentarán contra un semejante adagio. Pero cuando tú le das a la mujer la mano, ella tomará hasta el codo, esto no es menos cierto.


Y esto nos lleva a donde estamos hoy. Una sociedad con las mujeres fuera de su lugar natural y los hombres dejados completamente de lado. Las mujeres han estado usando la frase "igualdad de derechos" como una luz verde para ganar terreno que siempre fue de los hombres y con esto han causado efectos que están destruyendo la sociedad misma.


Algunos de ustedes argumentarán que las mujeres han quedado muy por debajo de sus posibilidades si sólo se dedican al rol que Dios les encargó: cocinar una cena adecuada y acostar al niño por la noche. Pero si miramos las tendencias históricas veremos que esto no es cierto.


En la década de 1950, las mujeres cocinaban la cena para sus familias. Ellas se tomaban el tiempo necesario para llevar delantales almidonados, comprar alimentos frescos del mercado, y asegurarse que la comida que esperaba a su familia a 20hs. era bien equilibrada como la naturaleza misma.


En esos momentos, los integrantes de las familias estaban en forma y bien nutridos. Las niñas se sentían cómodas con sus cuerpos, no había ninguna razón para tener un McDonalds en cada esquina. La obesidad no era un problema porque las mujeres estaban realizando sus funciones naturales.



Comparemos esas cosas con la parodia que es la sociedad actual. En cada zona de juegos se ven hordas niños con sus manitas manchadas de cheetos, gritando y aullando sin su madre a la vista. El patio de comidas de cada centro comercial está lleno de infantes y padres descuidados embutiendo hamburguesas y frituras a forma de "cena". Mientras tanto en el hogar las cocinas están vacías.


Me gustaría poder decir que el alimenticio es el peor de nuestros problemas, pero lamentablemente no es el caso. Hoy tenemos problemas más serios como las altas tasas de divorcio, familias rotas y violencia escolar. Algunos pretenden culpar a los videojuegos. Otros dicen que es nuestra falta de buenos modelos a seguir.


Les voy a revelar la verdad. La culpa de todos esos males se debe a la irresponsabilidad desenfrenada de las mujeres que quieren poner su carrera, y su deseo de se superiores a los hombres, por encima de criar adecuadamente a sus niño y a su familia.


Todos los problemas con la "juventud" de hoy que podemos ver en los noticieros son culpa del feminismo super agresivo que fomenta la mala crianza y la destrucción de la familia. Esta es la raíz de la caída de la sociedad, las malas madres que deberían de responder legalmente por sus hijos.


Con la humildad que me caracteriza, me dirijo a cada mujer y le pido esto: detengan la destrucción de la sociedad. No es necesario ser una super madre, basta con hacer de vez en cuando una agradable cena y educar a sus hijos en los valores cristianos.