jueves, 17 de septiembre de 2015

¿Puede el rock ser de Dios? Un consejo para los metaleros.


Dicen por ahí que la confesión es buena para el alma. Bien, en presencia de todos ustedes, tanto los que me aman como los que me odian, tengo una confesión que me gustaría hacerles y les advierto que algunos de ustedes podrían verla como perturbadora. 



Por muchos años, más de los que ya puedo recordar, tuve un amor secreto. De hecho, no uno solo sino docenas. Desde que tengo 13 años he estado enamorado de los conciertos. Que les puedo decir, es la verdad. 

Mi padre solía llevarme a un sinfín de ellos y mientras a él le gustaban las operas yo amaba el metal. Nunca olvidaré la cara de mi querida madre cuando le dije que si no me dejaba ser teólogo y entregar mi vida a Dios me metería a metalero. 

Afortunadamente Dios insistió en su llamado, pero nunca olvidaré los increíbles momentos que pasé en los conciertos de metal y a todas las interesantes personas que ahí conocí. Por obra y gracia del Espíritu Santo hoy en día la mayoría de esos metaleros están casados y son cristianos devotos. 

Pero todavía quedan algunos que no han abandonado el camino del diablo y ni ellos tienen idea de por qué. Como yo sé que en el fondo no son más que corderitos perdidos que debido a su incapacidad de enfrentar las pruebas que Dios les ha puesto, porque ingenuamente creen que es Satanás el que les tiene que ayudar, se hacen fanáticos de la música metal porque allí encuentran, no soluciones como ellos creen, sino indulgencia. 

La música metal acepta tus problemas como algo bueno y hasta iluminador, mimándote más de lo que estás y esto es justo lo que debemos evitar. Gente que se envuelva en un manto de dureza espiritual y misantropía para enmascarar su cobardía, tendencias sexuales cuestionables, inseguridades e ineptitud social. Pero que todos sabemos que en el fondo mueren por congregarse en una iglesia, a seguir al líder que si puede librarlos de todos los complejos y traumas. 

Un líder que jamás será indulgente con sus rollos existenciales, echándose toda la culpa a sí mismo y lanzándolos directo a la salvación. Hoy por hoy, por ellos estoy aquí, para mostrarles que pueden ser metaleros sin dejar de ser corderos, si es que alguna vez en su vida han dejado de serlo. 

Este video es para todos los que añoran combinar el disfraz de lobo feroz con el corazón de la ovejita sumisa. 

Se puede combinar el cristianismo con el metal, no cambia nada.




1 comentario:

Lurdes Perez dijo...

Usted mismo ha probado cuan hermoso puede ser ese género que yo también amo.
Por eso me sorprende que lo llame satánico, cuando ha estado frente a sus ídolos musicales cantando a gritos tan bellas canciones.
Si sabe que es el metal, ¿como puede tratarlo así? Tenga un poco de respeto por sus amores pasados, si es que de verdad lo amo.

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